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Todo comenzó en la madrugada del 1º de mayo de 1886, un día como hoy. En Chicago un grupo inició una huelga para exigir la reducción a 8 horas, de la jornada habitual de 12 y más horas diarias. En el ambiente palpitaba la inspiración de inmigrantes ingleses, víctimas directas de la revolución industrial. Aquel no iba a ser un día como otro; los huelguistas se aglomeraron en las calles portando enormes pancartas con slogans como "A PARTIR DE HOY, NINGUN TRABAJADOR DEBE TRABAJAR MAS DE 8 HORAS POR DIA", "OCHO HORAS DE REPOSO!" y "OCHO HORAS DE EDUCACION!" Fórmulas demasiado radicales para esos tiempos de un capitalismo desconsiderado y sin conciencia social. Entonces se desató un infierno sobre los que protestaban.
LOS ROMPE HUELGA
Entre los huelguistas se encontraban Frank Foster, carismático dirigente, quien encabezó la lucha junta al compañero Gabriel Edmonston intransigente y panfletario. El resto del pueblo norteamericano se hizo solidario y respondió masivamente al llamado. Al finalizar la tarde del 3 de mayo, ya habían alrededor de 7 mil a 8 mil huelguistas, apostados a la salida de las fábricas para "burlarse de los rompehuelgas o amarillos". La inesperada situación provocó que la policía interviniera con el pretexto de proteger "el derecho al trabajo" de los amarillos. Pronto comenzaron los choques que inicialmente dejaron saldo de 6 muertos y más de cincuenta heridos; los arrestos de la policía eran masivos y brutales. La indignación y la protesta se multiplicó por los despiadados ataques contra los manifestantes que, al día siguiente, convocaron un mitín en Haymarket. Irónicamente cuando la multitud comenzaba a retirarse la policía abrió fuego. La represión fue salvaje con saldo trágico de centenares de muertos y heridos. Dos policías murieron instantáneamente al estallar una bomba casera. Se declaró estado de sitio y el 20 de agosto AUGUST SPIES, ALBERT PARSONS, SAMUEL FIELDEN, GEORGE ENGEL, ADOLPH FISCHER, OSCAR NEEBE, LOUIS LINGG Y MICHAEL SCHWAB, fueron condenados a la horca. Lingg se suicidó en su celda. A Schwabb y Fielden les conmutaron la pena por cadena perpetua.