Clajadep

Clajadep

Para colocar en la sección "desde Venezuela"

 

Estimados amigos: Muy agradecido en nombre del colectivo del Proyecto Tercer Camino y del mio propio por dar cobertura a nuestras ideas y discutir con todos los cibernautas que accesan a tan importante página. Anexo archivo de un nuevo documento para gentilmente sea publicado en el tiempo que consideren ustedes. Desde esta patria de Bolívar llegue a ustedes mis más sincero agradecimiento.
Comandante Douglas Bravo
Caracas - Venezuela
27-04-00

 

REFLEXION COLECTIVA 2000 – N° 1

Luchadores sociales, patriotas irreductibles, ciudadanos amantes de la libertad, activistas de la vida y defensores de los derechos del pueblo, organizados unos y activistas individuales otros, pero comprometidos todos con el cambio revolucionario que reclama nuestra patria, nos hemos reunido en varias ocasiones para conversar e intercambiar opiniones en torno a la situación actual del país. Y como resultado de ello, hemos decidido hacer pública algunas opiniones comunes que nos unen y a partir de las cuales convocamos a los hombres y mujeres de buena voluntad para fortalecer una opción convergente distinta, auténticamente revolucionaria y moralmente indoblegable.

1.- Mediatizado y frenado el proceso constituyente, no hay cambio verdadero.

La crisis social, la destrucción moral y ambiental del país y la perversión ética en todos los niveles del poder público es una realidad que, lejos de corregirse, se ha venido fortaleciendo en los dieciséis meses posteriores al triunfo electoral del comandante Hugo Chávez. Esa primera y contundente derrota electoral del puntofijismo adeco-copeyano generó la ilusión de que el proceso constituyente adquiriría mayor fuerza popular para impulsar los cambios revolucionarios anhelados por el pueblo desde el 27 de febrero del 89, pasando por el 4 de febrero, los cacerolazos y el 27 de noviembre del 92 y toda la cadena de luchas, protestas y manifestaciones populares que finalmente fueron canalizadas por el chavismo. Ese cambio político partidista logrado a través de las elecciones del 6 de diciembre de 1.998, cuyo signo sobresaliente fue la conformación de un gobierno de amplísimo apoyo popular con inmensas posibilidades económicas, se ha desviado de los auténticos sentimientos populares.

Hoy constatamos, con mucha preocupación y angustia, que la crisis y el deterioro social, económico, cultural y político se ha profundizado y ampliado más allá de los niveles generados por la nefasta experiencia de los cuarenta años del puntofijismo adeco-copeyano. La gestión de Chávez se ha centrado en la consolidación de su condición caudillista, en desmontar la movilización e iniciativas populares y frenar y desviar el proceso popular constituyente iniciado en Venezuela en febrero del 89 como la primera gran reacción insurreccional que mundialmente tuvo la globalización financiera impuesta a través del FMI y el BM. Se nos viene imponiendo una reedición del clientelismo asistencialista, otra partidización masiva y militarizada que sólo ofrece simples votaciones vacías y manejadas a punta de billetazos e imposiciones de la única y absoluta cúpula manejada por el gran jefe como expresión de todo un ejercicio de masturbatorio omnimodo y omnipotente de la política partidista, burocrática y electorera, superando con creces el peor estilo electoral puntofijista.

Con un discurso pseudo-revolucionario y de manido bolivarianismo, Chávez viene aplicando el mismo programa de ajustes macro-económicos de la globalización iniciado por Carlos Andrés Pérez e impulsado por Caldera. Ningún otro gobierno puntofijista ha proporcionado a los intereses de las grandes potencias y de las trasnacionales tantas concesiones tan importantes y en tan corto tiempo. Citemos sólo dos casos: el "Tratado de Doble Tributación" y el "Tratado de Promoción de Inversiones", además de la aprobación del Tendido Eléctrico en Guayana, el incremento de la producción petrolera para bajar los precios, etc,. Pero esa es la realidad de la revolución pacífica de nuestro presto comandante tutelado por Don Luis y protegido por el ex-embajador USA, Jonh Maysto.

2.-

Los sectores populares de conciencia política más activa están claros en que la profunda crisis que vivimos, siendo estructural, no tiene otra respuesta sino el cambio radical y revolucionario de las estructuras del poder económico, político, social, militar, religioso y tecnológico. Esa nueva conciencia es parte esencial de nuestra idiosincrasia porque porque es el resultado de la tradición de resistencia que nos ha forjado como comunidad poseedora de un destino propio, soberano y emancipador. Este es el factor más dinamizador e importante del Proceso Popular Constituyente, de las grandes movilizaciones populares del 27 de febrero del 89 y del 6 de diciembre del 98 y de los alzamientos militares del 92. Por ello, resulta anti-histórico pretender reducir o desviar el proceso hacia las confrontaciones entre jefes o comandantes , entre proyectos personales o cupulares. Confrontaciones político-electorales que se desarrollan al margen y por encima del movimiento popular, sin cuestionar, sino preservando la vieja estructura gomera de poder concentrado y cupular, de representación partidocracia, negadora de la real participación popular directa y soberana.

2.- Las megaelecciones sólo servirán para relegitimar al viejo poder partidocrático y a la nueva clase política dominante camuflada en el chavismo.

Igual que en todas las elecciones celebradas anteriormente por la democracia puntofijista, estas megaelecciones de mayo son todo un espectáculo de derroche, de trampas, imposiciones y negaciones de liderazgos, para ratificar o sustituir unas caras por otras, sustituir unos partidos por otros, incluso con las mismas gentes cambiada de militancia, en muchos casos nada va a cambiar sustancialmente.

En realidad se trata de legitimar formalmente el freno y la desviación que se la ha impuesto al Proceso Popular Constituyente. Se pretende imponerle al pueblo un nuevo pacto de dominación, la refundación del odiado y execrado partidismo, que ayer se llamó puntofijismo y ahora algunos lo bautizan como puntochavismo militarizado y globalizado. Con la Constitución bolivariana globalizadora y estas megaelecciones cupulistas se busca la consolidación del proyecto desarrollista neoliberal del capitalismo globalizado en Venezuela para convertirnos en otra colonia yanki parecida a Puerto Rico. Esta realidad nos muestra crudamente la traicción de Chávez, quien se ha convertido en un continuador de las gestiones de adecos, copeyanos, masistas y similares.

En relación específicamente a las candidaturas a la Presidencia de la República, es necesario decir que tanto Chávez como Arias Cárdenas representan la preservación de la actual estructura del poder opresivo, antinacional y corruptor del capitalismo. Y asumen como soporte fundamental, igual que Gómez, Pérez Jiménez, Betancourt, etc., a la Fuerza Armada y, por ello mismo, niegan la movilización y la participación directa de los sectores populares. Ambos aceptan y promueven, igual que Claudio Fermín, que nuestro país se inserte en la globalización siguiendo las pautas establecidas por el gran capital transnacional. No hay diferencias de fondo entre ellos dos, salvo el estilo y el vocabulario. Cuentan por igual con el respaldo de los viejos financistas y tutores del puntofijismo.

Tomando en cuenta lo dicho, resulta altamente preocupante que todavía muchos sectores revolucionarios sigan atados a esas candidaturas, hipotecando sus propias políticas y desgastándose en un proceso signado por la traición, la burla y la frustración.

3.-

3.- Retomar y profundizar el Proceso Popular Constituyente, es el camino a seguir.

Ni en los programas de los candidatos a la Presidencia y a las gobernaciones de estados, ni social, ni políticamente en el proceso en sí, está planteado ni es planteable el cambio real de la estructura del poder dominante. Estas son unas elecciones cuya única opción es votar compulsivamente por los candidatos designados a dedo o autodesignados, aprobando las decisiones tomadas por las cúpulas partidistas financieras y militares. Nada significativo va a cambiar ni puede cambiar, sean cuales sean los resultados formales. Nada significativo va a cambiar si se ratifica a Chávez o si gana Cárdenas o si quedan unos u otros gobernadores o alcaldes.

La intranquilidad y la agitación social constante de estos once años, desde febrero del 89, continuará mientras no se cierre la fase iniciada en ese entonces; es decir, hasta tanto no se resuelva la crisis de fondo de la sociedad venezolana, los sectores populares están obligados por las circunstancias a tomar las calles y los espacios relevantes para protagonizar sus propias luchas. El Proceso Popular Constituyente despertará y retomará la iniciativa para reencauzar sus propias aguas como un torrente bravío para barrer con los demagogos, los traidores y tramposos de uno y otro bando. Pues, el cambio verdadero no lo hará ninguna cúpula, ni jefe, ni comandante. Sólo será obra de la movilización e iniciativas populares. Retomando la bandera del 27 de febrero del 89 por las reivindicación total del pueblo, de sus derechos, de su igualdad, de su soberanía y dignidad se formará un verdadero movimiento unitario cívico-militar, bajo la dirección de los sectores populares. Y ese si es el camino para sacar a Venezuela de la crisis, impedir la puertorriqueñización de nuestra patria y abrir un horizonte de soberanía y paz, de justicia y dignidad.

Reflexión colectiva llevada a cabo en la ciudad de Caracas el 16 de marzo del 2000 con la participación de Rafael Iribarren, Angel prieto, Enrique Contreras, Violeta González, Rafael González, Francisco Prada, Douglas Bravo.